Armin
Al fin me he atrevido... Se lo he dicho
y ha resultado... Como cuando te pasas el NSM (lo pongo así por el
copyright) y la princesa te da un beso, pues algo todavía mejor. Me
aparté de ella, tenía que respirar...
-Kohaku, ¿quieres salir conmigo?
-Si quiero Armin-me cogió de la mano-.
Notaba como si estuviera flotando en
una nube...
Kohaku
-Armin tengo que coger una cosa de la
bolsa.
Cogí la bolsa, tenía una cosa para
él. Mi*rda no la encuentro... Le di la vuelta a la bolsa a ver si
salía. Armin estaba a mi lado mirando como un cotilla, y de repente
salió una cosa que no me esperaba para nada que saliera. ¡Un
PRE-SER-VA-TI-VO! ¡Yukari, te matooooo!!
-Kohaku... ¿En qué pensabas?-cogió
el preservativo algo impresionado-
-Es-Esto Ar-Armin, no pienses mal-me
estoy poniendo muy nerviosa...- Eso seguro que me lo ha puesto
Yukari, que es muy bromista...
-Si quieres podemos jugar con esto...
-¡Ar-Armin!- me sonrojé tela-
-Jajajaja, ¡has caído!
-¡Idiota!- le di una colleja-
-¡Ay! Kohaku te voy a decir una cosa,
nunca, te digo nunca voy ha hacer algo que no quieras que te haga,
¿vale?
Asentí, estaba feliz.
-¿Seguimos con la partida?
-¡Ostras! ¡La partida! Me había
olvidado por completo.
Empezamos a jugar otra vez, pero ahora
era diferente, estábamos pegaditos, abrazados aunque el juego era de
violencia... La partida terminó y faltaba poco para que
supuestamente llegaran Yukari y Alexy con diez o más bolsas de ropa.
Me tumbé en la cama (creo que de tanto
jugar al juego, no pensé en donde estaba) y suspiré. Armin se tumbó
a mi lado abrazándome.
-¿Te lo has pasado bien?-dijo con voz
pícara-
-Ha sido el mejor día de mi vida, -me
detuve para respirar, le miré cariñosamente a los ojos- y todo
gracias a ti.
Armin se sonrojó un poco.
-Kohaku...
Y en mis labios semi-abiertos posó los
suyos. Al principio un beso como otro cualquiera, pero poco a poco se
fue haciendo más apasionado. Armin empezó a acercarme a él
fuertemente, me sentía tan bien... Alejó su boca de la mía, y
empezó a besarme el cuello... Me ruboricé, y con la voz
entrecortada dije:
-Ar-Armin, para, por favor...
Él entendió el mensaje, y volvió a
mis labios diciendo:
-Te lo he prometido, no haré nada que
tu no quieras.
Lysandro
Entré en la casa de Yukari, con ella
en brazos, no podía andar se había doblado el
tobillo...
Continuará
No hay comentarios:
Publicar un comentario