Este capítulo contiene escena BL, (cada vez consigo que sea más hard ^^) estáis advertidos
Yukari
Miramos
a mi hermana con ansias de saber que pantalones tenía en la cabeza.
-Bueno,
conozco un sitio... Donde pueden mirar tu mente y borrar lo que
quieras o simplemente buscar recuerdos... -dijo mientras se rascaba
la barbilla-
-¿Desde
cuando existe un sitio de esos? -dijo Castiel confuso- Mejor dicho,
¿cómo te enteraste de que existían?
-Jeje,
me aburro de vez en cuando en mis ratos libres.
-Entonces
yo también voy, es mi hermana después de todo... -se recostó-
-No
Nath, -dijo Castiel poniéndole la mano en el pecho- tu deberías
descansar las heridas...
-Pero...
-Nathaniel,
él tiene razón. Debes quedarte aquí. -asentí- Mejor, os quedáis
los dos, nosotras ya nos las arreglaremos.
-De
acuerdo... -dijeron los dos a la ver-
Me dejé la
cámara encendida con un ángulo perfecto, por si a estos tortolitos
les daba por deleitarnos con un poco de BL, puse el bolso en una
encimera y lo dejé allí...
Pusimos el
cuerpo de Ámber en una silla de rueda y con cuidado de no
encontrarnos con algún médico la sacamos del hospital. Callejeamos un
rato, por que Kohaku no dejaba de liarse con el camino, pero tras
media hora y otra leche para Ámber, que se nos despertó al casi
atropellarnos una moto llegamos a ese sitio.
Era una
tienda pequeña, con el mostrador llenos de artículos de
espiritismo y magia.
Entramos,
una chica bastante rara estaba sentada en el mostrador mientras se
fumaba una pipa de la paz.
Tenía el
pelo rojo y los ojos azul muy claro. Se levantó, y nos dijo:
-Bienvenidas,
Kohaku, Yukari y la desfallecida Ámber -¡¿?!-
-¿Cómo
sabes nuestros nombres? -dije desconcertada-
-Yo lo sé
todo sobre las personas, sobre todo las que en algún momento de su
vida pisarán esta tienda. Como veo necesitáis que elimine un par de
recuerdos de esta... chica...
-Justo eso,
¿podría hacerlo? -preguntó Kohaku-
-Por
supuesto, pero todo tiene un precio...
-¿Qué nos
costaría?
-Un
recuerdo feliz de la infancia de una de ustedes valdrá. Una vez que
le quite los recuerdos a Ámber, la que lo haya escogido lo perderá.
-De acuerdo
-dijimos a la par-
-Koha...
-No,
Yukari, tu seguro tienes menos recuerdos felices. Yo lo haré.
-Pero,
one-chan...
-Tranquila,
solo es un recuerdo no será nada.
Kohaku
adelantó un paso, y le dijo a la bruja que ella era la elegida.
-Bien,
acerca a Ámber y empezaremos...
Estaba
dolida, Kohaku estaba haciendo esto por todos, ella es muy valiente,
normal que Armin se haya enamorado de ella. A la hechicera se le
pusieron los ojos negros como la noche, formuló un par de frases en
algún alfabeto antiguo y puso las manos en las cabezas de mi hermana
y la bruja de Ámber. Pocos minutos después Kohaku calló al suelo,
desfallecida, respirando con un poco de dificultad. Me puse de
cuclillas junto a ella esperando a que la mujer dijera algo:
-Ya está,
eso fue muy fácil. Siento tener que poner un precio tan alto.
-Tra-tranquila,
-dijo Kohaku- no es nada.
-Hermana...
Nathaniel
Mientras
estás en coma tus pensamientos te abruman, no sabes nada del
exterior, quieres levantarte, abrir los ojos, pero no puedes...
Me quedé a
solas con Castiel, una vez que las dos hermanas abandonaran la sala,
me pregunto si lo conseguirán.
Miré a
Castiel, tenía una cara triste, creo que es la preocupación por
todo lo ocurrido.
-Nath...
Siento ser tan directo con esto, pero... ¿Qué te pasó? -suspiró-
¿Por qué saliste corriendo?
-Pues, no
se por qué, un recuerdo horrible me vino y el miedo me invadió...
Él puso su
mano en mi mejilla, acariciándola dulcemente.
-Te prometo
ser más delicado la próxima, pero esta vez dime que pare si tienes
miedo...
Asentí,
Castiel se acercó peligrosamente a mis labios posándolos
cuidadosamente sobre los míos, fundiéndolos en un dulce beso. Poco
a poco se fue haciendo más intenso, el abrió la boca, pero yo
presioné los labios. Se alejó un poquito...
-Abre un
poco más la boca... -dijo con una voz ronca pero dulce-.
Abrí un
poco mi boca dejando que él entrara, nuestras lenguas entraron en
contacto buscando hasta en el último rincón de nuestras cavidades
de la perdición...
Noté
como mi miembro se iba poniendo más duro por momentos, esto
era malo, estamos en un hospital, alguien podría entrar...
Castiel notó mi estado y una de sus manos empezaron a toquetear esa
zona despacio haciéndome sufrir, intenté aguantarme los gemidos,
pero era muy difícil... Se sentía tan bien... Subió el pijama de
hospital, dejando mi erecto miembro al aire, empezó a masajear lo
subiendo y bajando la mano con cada vez más rapidez, aumentando el
ritmo de nuestra respiración. De repente noté algo.... ¡Mierda me
voy a correr! No puedo hacer eso aquí. Castiel cada vez iba más
rápido, no puede aguantar más... Una gran cantidad salió de mi
acompañado de un gemido un poco más sonoro de lo que debería...
Un rato
después de eso, aparecieron Yukari y Kohaku, estaban algo más
pálidas de lo normal... Nos explicaron todo lo ocurrido en aquella
tienda, se nos quedó la boca abierta, quien se lo creería. Ámber
estaba, según ellas, en el callejón de su bar, la habían rociado
con un poco de Whisky, por si no había ido bien el plan.
Días más
tarde Castiel y yo nos fuimos del hospital, me habían dado el alta y
de mis heridas solo quedaban unas cicatrices. Esa noche, Kohaku y
Yukari cantaban en el bar cosplay del centro, tal revuelo se había
formado, que en las calles había hasta carteles sobre ello...


