Las palabras de mi madre se repetían en mi cabeza, ¡vaya día que llevo!
La alarma sonó, lo había olvidado por completo, tengo que irme a trabajar.
Corriendo me peiné, (tenía unos pelos de loca...), cogí mi bolsa con el uniforme y me puse los zapatos.
Pero como soy así, me tropecé con mi propio pie y desperté a Yukari:
-¿Kohaku...? ¿Qué haces?-dijo mientras se frotaba sus ojos-
-Me tengo que ir a trabajar.
-¿Ahora? Son solo las tres de la mañana-su voz sonaba como si estuviera medio borracha y medio dormida.
-Si, ahora. ¿Quieres venirte o estás muy dormida?
-Vale, me arreglo un poco y voy-sonrió un poco y dando saltos como si fuera una niña pequeña cerró la puerta-
A los 2 minutos Yukari estaba vestida, se había puesto unos pitillos negros con una camiseta que le quedaba un poco grande rosa claro que decía “No disturb my Kawaii world >:·3” con unos chibis de algunos personajes de estilo moe, una chaqueta vaquera negra.
-¡Ya estoy!-dijo levantando el puño como una señal-
Salimos de casa con cuidado de no despertar a mi, perdón, nuestra madre. Callejeamos un rato hasta llegar al centro, donde nos paramos enfrente de un bar...
-¡UN BAR DE COSPLAYS!-dijo con los ojos como platos-
-Si-dije llevándome la mano detrás de la cabeza con un poco de vergüenza- llevo aquí unas cuantas semanas, pero solo trabajo los fines de semana.-vi a Yukari con la cabeza a un lado- ¿Piensas algo raro de mi ahora?
-¡Que guay!-dijo con los ojos con estrellitas-¡Yo siempre he querido visitar uno!
Ante la euforia de mi nueva hermana, me la llevé dentro.
El bar estaba repleto, quedaban apenas 3 sillas libres de las 30 que había.
-???: ¡Oh! Señorita Kagami, llega a tiempo, vaya a cambiarse rápido.
-Si, jefe.-me fui a los vestidores-
-¿Quién es esta chica?
-Oh, disculpe. Es mi hermana Yukari.
-Encantada-hizo una reverencia japonesa rápidamente-
-Umm... No sabía que tenías una hermana.
-Es una larga historia...
Empezó a mirar a Yukari intimidatoriamente, observándola de los pies a la cabeza. A Yukari se la veía un poco nerviosa.
-¿Estarías interesada en trabajar aquí?
-Primero tendría que consultarle a mi madre, pero, ¿de que?
-Yuzuki Yukari, tienes practicamente su misma complexión y estatura.
-¿Yukari? Esa es una VOCALOID3, ¿no?
-Justamente.
-Pero, ¿de donde saco la ropa?
-Yukari, ¿tu estás bien? Por supuesto que nos la da, pero si tiene algún desperfecto tenemos que arreglarlo nosotras o si no tiene remedio lo compramos con la mitad de nuestro sueldo diario.
-Exactamente, justo estaba buscando a alguien que hiciera este cosplay, tengo ya el traje aquí. Que Kohaku te acompañe a probártelo, ven a mi despacho cuando terminéis.
-Si-dijimos a coro-
-One-chan, es por aquí.
*Yukari
Me probé el traje, me quedaba como un guante.
-Waaa... Pues me sienta bien...
Mi ahora hermana, asintió.
-Pues ahora tengo que decírselo al jefe, ¿vale?
-¡Si!-dije con entusiasmo-
*Kohaku
Salí de la sala, y me dirigí al despacho del director. Llamé con determinación, a decir la verdad todavía me pongo nerviosa al hablar con este tío.
-Entra.-abrí la puerta poco a poco.-¿Qué necesitabas?
-Es sobre mi hermana, ya se probó el traje.
-¿Le queda bien?
-Si- esa pregunta ha sido un poquillo pervertida- ¿Quiere que la traiga?
-Sí, tráela. Necesito hablar con vosotras dos.
Me fui a buscar a Yukari, ella estaba con la cabeza en las nubes, cantaba mientras miraba a la nada y movía las piernas como si fuera una niña pequeña esperando a su madre.
-Eeeyyy-la llamé-
-Ah! Kohaku, no me di cuenta, ¿pasa algo?
-El jefe nos llama.
-Vale, te sigo.
Caminamos hasta el despacho del gerente, llamé y entramos.
-Bueno, ya veo que el cosplay te queda bien. Necesito que hagáis una actuación las dos.
Las dos con los ojos como platos respondimos al unisono.
-¿¡Cómo!?
-Sí, ya sé que Kohaku canta bien, por que la oí tararear por los rincones. Por lo que si ella canta bien, tú que eres su gemela cantarás prácticamente igual. Si te atreves canta ahora.
-¡Ah! ¡Yo! Es que... Me da mucha vergüenza...
-No pasa nada, tu hermana te acompañará.
-Bueno... Lo intentaré yo sola...
-¡Oh! Alucinante, que bien cantas.
-Jeje...Gracias-se sonrojó-
-Pues mañana cantaréis, me da igual la canción que elijáis. Podéis hacer lo que queráis.
Asentimos ambas.
-Por cierto. Yukari, ¿puedes ayudar como camarera? Hoy faltaron un par de empleadas y necesitamos ayuda.
-Encantada.
Salimos de la sala, yo me fui a los vestuarios y me puse mi cosplay. Me miré al espejo metiéndome en el personaje. Soy Kumi Amane, una vocaloid no muy conocida. Me encanta, es bipolar, me pega.
Yukari me vino a buscar.
-Oye... Que no tengo idea de lo que tengo que hacer... ¿una ayudita?
-Jajaja, ahora mismo.
Me la llevé a la cocina, donde le presenté a Kentin, que también está en el instituto.
-Buenas noches-dijo con su típica cara de chulito (*lo siento fans de Kentin*)-
-Buenas a ti también. Te presento a mi hermana, Yukari.
-Encantada-hizo una reverencia japonesa-
-Vaya, vaya... Con que una hermana... Y tu sin decírmelo... Vaya amiga de la infancia estás hecha.
-La verdad es que... Hoy me han dicho que es mi hermana.
Kentin se quedó boquiabierto, Yukari se empezó a reír por lo bajito.
-Bueno... ¿Qué necesitas?
-Nada, solo era presentártela y informarte de que va a trabajar aquí a partir de ahora.
-Vale, pero iros de la cocina, que ya empiezan a pedir a lo grande los clientes.
-Hasta luego-dijo Yukari con voz dulce-
Salimos de la cocina y empezamos a coger cosas del mostrador.
*Yukari
A ver... Este pedido es para la mesa 7... Y este otro para la mesa 3...
Cogí las bandejas y me dirigí a las mesas:
-Aquí tienen sus pedidos-dije con una sonrisa- que los disfruten.-reverencia japonesa y marcharse-
Terminé todos mis pedidos por esta noche, le dije a Kohaku que me iba, que tenia sueño y que tuviese cuidado con los pervertidos ¡Un tío me ha tocado el culo!
Salí del bar, y atravesé el parque y me encontré una cosa extraña. Nathaniel estaba con las manos en la cara, en un banco, me acerqué para ver que le pasaba.
-¿Nathaniel?
-¡Oh!-se frotó los ojos- Yukari, ¿que haces aquí? ¿Y con esas pintas?
-¿Eh?-me miré me había ido con el cosplay puesto-Bu-bueno eso después... ¿Que te pasa?
-Nada.
-A mi no me puedes mentir.
-¿Por qué?
-Por que se me podría escapar lo que vi en la sala de delegados.
-No te atreverías...
-¿Que no? No me conoces.
-Vale, te cuento. Ayer como ya viste, Castiel y yo descubrimos que nos amábamos, hoy tuvimos una cita, estuvimos bien, hasta...
-¿Hasta?
-Que empezamos a-se puso como un tomate- hacer cosas... Y una especie de recuerdo se me vino a la cabeza y... No quiero recordarlo de nuevo....
-Tranquilo-dije con un poco de sangre en la nariz por mis pensamientos pervertidos- no pasa nada-le puse la mano en el hombro.
-Eh, guapa, ¿por qué no te vienes un rato con nosotros?
Subí la cabeza y me vi a unos pandilleros con pintas de macaras.
-Venga... Te haremos pasar un buen rato...-me agarró del brazo-
-Suéltame, cabrón.
-Con que la niñita, es muy chula, no...-sacó una navaja del bolsillo-
-Por encima de mi cadáver -Nathaniel, le apartó liberándome el brazo- Yukari, ponte detrás mía.
-Jajajaja, ¿con que aquí tenemos al novio? Verás tu que hombría le va a quedar después de esto.
Vi a Nathaniel desplomarse en el suelo, con una mano en el estómago. Estaba muy asustada.
-¿Te vienes con nosotros? O ¿acaso no has tenido suficiente?
-¡No pienso ir!-dije con un valor que no tengo-
Me volvió a agarrar pero con más fuerza.
-¡Suéltame! ¡Auxilio! -gritaba- ¡Que alguien me ayude, por favor!
-Nadie te va ha ayudar pequeña...
De repente una sombra salió de la nada y ese hombre cayó desplomado al suelo. Miré a ver quien era. ¡Lysandro! Lysandro me había salvado.
-¿Estás bien?
-Sí, muchas gracias-dije mientras le abrazaba, sé que después moriré de la vergüenza, pero hay que aprovechar el momentito-.
-¿Te han herido?
-No, pero Nathaniel está mal her...-agaché la cabeza, mis zapatos se estaban manchando de sangre- ¡Nathaniel!-me puse de cuclillas a ver si respondía- ¡Nathaniel! ¡Nath! Por favor desperta... ¡Rápido, Lysandro, llama a una ambulancia!
La ambulancia estaba tardando en llegar, presioné la herida, para intentar que no perdiera mucha sangre.
-¿por que tarda tanto?
-No lo sé...
Mientras en el bar....
Kohaku
Estaba atendiendo las mesas como de costumbre.
-¿Qué desean encargar? -Miré a las personas que había en esa mesa... ¡Armin!-
-¿Kohaku? ¿Que haces aquí?
-Trabajo aquí.
-Si me lo hubieses dicho, habría venido más a menudo.
-Ar-Armin, que estoy trabajando.-me sonrojé, me muero de vergüenza...-
-Me ha igual, estás muy mona así vestida...
-Persona 1: Ohhh, nuestro Armin tiene pareja... Mejor lo dejamos con ella.
Esos tíos extraños se fueron a otra mesa y otra de mis compañeras de trabajo les atendió, mientras,
Armin y yo salimos del edificio, yo ya había terminado mi turno.
-¿Desde cuando trabajas allí?
-Pues... Que yo recuerde unas dos semanas-dije mirando al suelo, ya se que estoy saliendo con él pero todavía me da cosilla-
Armin
La imagen de Kohaku vestida como Amane se me va quedar para siempre en la cabeza, será la imagen que use para cuando ella este en su casa y yo en la mia...
Íbamos en dirección a su casa, Kokahu cogió su móvil.
-Voy a llamar a Yukari.
-¿A esta hora? ¿No estará dormida?
-Ah! Es verdad, tu todavía no te has enterado de todo... -¿todo?-
Kohaku me explicó todo lo que había pasado, resultaba que ella y Yukari eran hermanas y que las habían separado por protección. Una historia digna de una película. Cogió otra vez su móvil, marcó y se lo colocó el la oreja.
-Comunica...
-A lo mejor está dormida y lo apagó.
-Sí, es verdad. No hay por que preocuparse.
-”Daisuki”
Kohaku se sonrojó y se puso otra vez monísima. Me acerqué a ella, la abracé y nos dimos un cálido beso.
Después de estar un buen rato así, la acompañé a casa, me dió un beso el la mejilla y me dijo al oído.
-”Aishiteru”
Me iba a casa, pasando por el parque, ya que está al lado de ella. En el viento se oían la voz de alguien conocido, pidiendo auxilio. Corrí para ver quien era...
Era Yukari, acompañada de Lysandro, ella estaba de rodillas con alguien apoyado sobre ellas, y todo estaba cubierto de... ¿sangre?¿Qué demonios ha pasado aquí?


No hay comentarios:
Publicar un comentario