lunes, 11 de marzo de 2013

Capítulo 3: El castigo

Capítulo con escena BL os lo advierto, a las fujoshis que tengáis un pañuelo a mano por si las moscas y a las personas sensibles, si no quieren leerlo no les obligo.

*Castiel
Me había pillado, la director me ha vuelto a castigar, pero esta ver es diferente... Ahora tendré que estar con el señorito hasta tarde, encerrados en la sala de delegados... No me gustaba mucho la idea, pero la director decía que si no me expulsaba, y aunque no lo parezca no quiero salir de Sweet Amoris. ¿El por que? Ni idea, algo me tiene aquí, y me obliga a estar en este horrible lugar. A lo mejor es.... Eso explicaría los “sueños”. Pero es imposible, yo soy un chico no me puede gustar otro chico... ¿O si...?
La hora de ir a cumplir mi castigo se acercaba, espero que no pase nada. Bueno tal vez si hago una pequeña prueba de “esto” me quito el peso de encima... Va a ser difícil...
Ya era la hora, me dirigí a la sala de delegados, allí estaría con él toda la tarde, tiempo suficiente para hacer una prueba...Abrí la puerta.
-Buenas tardes señorito Castiel, estará aquí hasta que el señorito Nathaniel termine su trabajo y sean  las 10 de la noche. ¿Lo ha entendido?
-Si -dije con pocas ganas-.
-Señorito Nathaniel, ya sabe lo que tiene que hacer.
-Entendido, señora. Hasta mañana -dijo despidiéndose de aquella vieja bipolar-.
Entonces se cerro la puerta y nos quedamos solos.
Nathaniel
Se había ido... Y tendría que quedarme con él toda la tarde, como si fuera una cita... ¿Una cita?
Le indiqué donde debía sentarse y me senté lo más lejos posible. Al rato, le miré, tenía la mirada perdida hacia la ventana. La verdad es que me pareció como si él fuera un pájaro en una jaula, con ganas de salir de allí. Le miré de nuevo y me di cuenta de que él era guapo en realidad, se notaba que hacía ejercicio pero en su forma de respirar se veía que fumaba... Me miró fijamente y dijo:
-¿Que?¿Acaso me pasa algo? Deja de mirarme me pones incómodo.
-¿Yo?-noté como me temblaba la voz- Yo no te esto mirando...
Se levantó de la silla y se acercó a mi. No sabía que hacer, estaba nervioso, seguro venía a pegarme, cerré los ojos esperándome lo peor.
Los abrí, no me había pegado, pero estaba a medio centímetro de mi cara. Me pegué tal susto que me caí de la silla, noté como se le escapaba un bufido, seguro le hizo gracia.
-Ca-Castiel ¿que se supone que haces?-dije desconcertado-.
-Comprobar una cosa-.
De nuevo se acercó a mi cara, pero yo no podía escapar esta vez me había cogido de los brazos y no podía soltarme. Notaba su aliento, sus ojos grises como un día nublado destellaban desconcierto y a la vez un sentimiento romántico. Se acercó más y más hasta que me besó.
Notaba sus labios eran dulces pero ásperos, su lengua se adentraba en mi boca en búsqueda de la mía. Al principio me resistí, pero no se por que cedí por completo, ya no era una solo beso eran miles, notaba como si viera estrellas a mi alrededor estaba en el cielo... Me alejé de él, ya no tenía aliento... Pero volvió a besarme, esta vez con más fuerza...
Cuando por fin me soltó, estábamos los dos como semáforos, pero Castiel miró a otro lado para intentar disimularlo.
-Cas-Castiel, ¿po-por que has hecho eso?- mi voz tiritaba-.
-Nathaniel, yo... tenía que probarlo, necesitaba saberlo...
-¿Saber el que?
Me cogió por la cintura acercándome a él. Notaba su corazón, latía a mil por hora.
-Te quiero, Nath...

 

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